La familia de Joselyn Oña espera que las investigaciones determinen las circunstancias y la causa de su muerte, luego de que pericias forenses confirmaran que los restos encontrados en el sector del puente del Chiche, en Quito, pertenecen a la joven de 26 años que permaneció desaparecida durante 141 días.
Oña fue vista por última vez el 15 de mayo en la parada Hermano Miguel del Trole, ubicada en el sector de San Blas. La joven tenía un 65% de discapacidad y padecía epilepsia. Desde su desaparición, sus familiares impulsaron diferentes acciones para localizarla y solicitaron avances en las investigaciones.
Los restos fueron encontrados el 3 de octubre y la identificación fue confirmada dos días después. Los tatuajes de la joven permitieron inicialmente que sus familiares la reconocieran durante las labores de recuperación.
La familia ha cuestionado la demora en las investigaciones y considera que información obtenida del teléfono de Joselyn pudo orientar las búsquedas hacia El Chiche con anterioridad. Según sus familiares, la joven salió de su vivienda sin llevar el dispositivo.
El esposo y la cuñada de Oña revisaron posteriormente el teléfono y encontraron información que indicaba que ella estaba investigando algo relacionado con El Chiche. Los familiares sostienen que ese elemento no habría sido considerado oportunamente.
Con la identificación concluida, la familia espera conocer qué ocurrió con Joselyn. Las autoridades deberán continuar las diligencias correspondientes para establecer las circunstancias de su muerte.








