Gina Hinojosa, demócrata de origen mexicano, fue elegida gobernadora de Texas y se convirtió en la primera mujer y la primera persona latina en alcanzar ese cargo. La abogada, nacida en McAllen en 1973, derrotó al republicano Greg Abbott, quien gobernó el estado durante 12 años. Su triunfo también supone el regreso del Partido Demócrata a la Gobernación de Texas por primera vez desde 1995.

Hinojosa llegó a la política inicialmente para evitar el cierre de la escuela pública de su hijo y desde 2017 se desempeñó como legisladora por un distrito de Austin. Durante la campaña centró su mensaje en la educación pública, el alivio económico para familias trabajadoras, la reducción de impuestos a la propiedad y menores costos en salud y electricidad.
La ahora gobernadora electa también cuestionó el peso de grandes fortunas, empresas tecnológicas y centros de datos dentro de la política estatal. Además, criticó las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas, ICE, tema especialmente sensible en un estado fronterizo con México y con una numerosa población migrante.
El componente latino tuvo un peso particular en esta elección. Texas es el estado con mayor población latina de Estados Unidos en números absolutos y este grupo representa aproximadamente el 40 % de sus habitantes. Organizaciones como Latino Victory Fund participaron en la movilización de votantes.

Hinojosa también compitió con una marcada desventaja financiera: Abbott gastó alrededor de USD 281 millones frente a los casi USD 37 millones de su campaña. Pese a ello, logró imponerse y abrir una nueva etapa política en Texas.










