
En la audiencia general del 12 de agosto, el Papa León XIV expresó en español su cercanía a las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el suroeste de Colombia, dejando más de 250 muertos y cuantiosos daños materiales. El Pontífice reiteró sus condolencias y oraciones por los heridos, los rescatistas y las familias afectadas, subrayando que la Iglesia acompaña a quienes sufren en momentos de dolor.

La ayuda económica inicial, de 100.000 euros, fue enviada a través de la Limosnería Apostólica y el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, en coordinación con la Nunciatura y la Conferencia Episcopal Colombiana. Estos fondos se destinan al Secretariado Nacional de Pastoral Social–Cáritas Colombiana, encargado de distribuir asistencia solidaria en las diócesis más golpeadas.
El prefecto de la Limosnería, monseñor Luis Marín de San Martín, mantiene contacto constante con el episcopado y la Nunciatura para identificar las necesidades más urgentes. El Papa agradeció a los rescatistas y voluntarios que trabajan entre los escombros y pidió fortaleza espiritual para las comunidades afectadas. “Es la Iglesia como familia de Dios”, señaló el prefecto, “una Iglesia que responde con fraternidad y eficacia”.

Este gesto reafirma el compromiso del Vaticano de brindar apoyo material y espiritual, ofreciendo esperanza en medio de la tragedia que atraviesa Colombia.









